-Una nueva marea-

Escrito por en septiembre 14, 2009 a eso de las 5:18 pm.

Te invito a nadar,
a sumergirte en el agua,
a empaparte en este agua  pura y cristalina,
una que talvez no hayas conocido antes:
La del alma.
Yo ya estoy aquí  y tiemblo por el frió,
sin embargo,
allá venís vos,
entras poco a poco,
noto como se mojan tus tobillos,
sube el agua y baja  tu cuerpo.
Ahora son las  rodillas las que se ahogan.
Te cubrís por completo
hasta que tú barbilla roza la superficie del  agua,
mojándola  poco a poco.
Tus hombros salen constantemente a respirar;
son morenos al igual que la mayoría de tu cuerpo.
Ahora el sol se apodero de el,
haciéndote una serpiente que cambia de piel,
y te cobija con una nueva.
Sos ahora cría del sol y no de la luna.
Tu antigua piel la tengo yo…

Ya que estamos los dos en el agua,
no entiendo por que,
pero se detiene mi temblor.
Puedo sentir una corriente calida conforme te acercas;
te aproximas con paso lento,
nuestras miradas fijas y en guerra se lanzan verdades,
revelando la legítima identidad del alma,
tanto la tuya como la mía.
Recorda que cuando entraste lo dejaste todo en la orilla:
El orgullo  y  lo demás que te  mantiene en este materialismo.
Eso que te hace humana,
eso que no necesitas.
Acá adentro somos solo vos y yo,
como recién nacidos.
Renovados.

Estamos de frente,
te veo a los ojos y te invito a que me mires
–    ¿Lo sentís?
Se que es de lo mejor,
es en el corazón, el es el que trabaja.
Puedo ver en tus ojos que sos la que me salva cuando voy de picada.
¿Vos que ves?

Nuestros cuerpos se conocen.
Es la palma de un dios  la que revela el carisma de nuestro sentir. Recorro tus brazos hasta el final.
No parpadeo en este recorrido,
no me desvío.
Llego a tus manos y las tomo.
Te pido perdón por no darte las fuerzas  para lanzarme  lejos de ti. La fuerza nos une,
nos acerca,
me soltas y lanzas tus brazos lo mas alto que podes.
Yo, mientras me apodero de tus costillas,
entrelazo mis manos asegurándote a mí.
Tus brazos terminan sobre mis hombros
y tus manos se entrelazan detrás, en mi nuca.
Las miradas despiertan voces,
las más profundas en ti y en mí.
Estamos mas cerca que nunca.

¿Será la perdida de gravedad?
talvez es el calor.
¿O será el alma hablando?
el alma habla con actos…
Me presionas, yo te soy reciproco.
Sabes de la disposición, fue expresada en el tiempo.
-¿Es amor?
Podría flotar acá y en esta condición por siempre.

Llego el momento.
Cierro los ojos te pinto en mi lienzo mental.
Espero los cerres también.
Puedo sentir la sal de tus labios que acechan los míos.

Siento tu respirar, tu aliento.
Esto valdrá por todas las veces que nos necesitamos
en la garganta
y estábamos encadenados.

-¿Lo sentís?
Se tocan nuestras narices.
Tiemblo por última vez para dejar atrás todo  aquello que me hace humano.
Ahora somos superiores.

Cierro fuertemente mis ojos,
tanto que una lagrima brota
(todavía estoy vivo),
este es el momento:
naranja, calido, agua, vos, yo,
se agoto la distancia   … y desperté.

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