-Un tercio de la luz-

Escrito por en septiembre 14, 2009 a eso de las 6:07 pm.

Acá es menos la luz que tenemos para vernos a los ojos.
Acá te diviso y escaso te logro identificar.
Tus brazos, ese rostro, tu sonrisa,
persona en realidad.

Tu olor;
que carga con todas mis pesadillas,
mis sueños de felicidad,
los miedos más profundos,
mis  deseos más grandes;
de superación, de alegría,
de calidad de vida,
de una cura para esta enfermedad.
Tenía tanto sin absorberte por mis fosas nasales,
ahora masajeas mi cuerpo desde el interior del mismo.

Sos  la carne mi pasado,
un poco rancia y añejada por el tiempo ya,
pero no deja de supurar los besos que alguna vez te di,
el sentimiento,
el deseo, las ansias,
mi alma,
y su dolor.

Tropezamos y chocamos en esta habitación,
a un tercio de la luz normal;
las cosas no son lo mismo.
Aislados en este cuarto.
Los sentimientos no tienen donde mirar para despistarse.
Sinceros y honestos estamos conviviendo.
como lo solíamos hacer hace un tiempo atrás.
Tan inocente te miraba con estos mismos ojos.
¡Es una lastima que para vos no sea igual ahora!
Me miras con estos oculares plásticos que te implantaron.

¡Robot!
Mecánicas reacciones, respuestas,
memoria formateable,
así fue como olvidaste lo que fui…

Mi rostro sigue siendo el de un hombre amargado,
el alma reside negra,
la felicidad esta adscrita a otras personas.
¡Como hay cosas que no cambian!
Vos por otro lado, afectada por el tiempo,
las arrugas de tu piel son solo muestra de que a pesar de todo:
Seguís siendo humana.

¡Exprésate!
quiero escuchar el timbre de tu voz,
confesando lo que siempre he sabido.

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