– Sepelio –

Escrito por en octubre 13, 2015 a eso de las 6:55 pm.

Esta noche es un adios.
La despedida de alguien que nunca conocí.
Es más sobre las carcazas que quedan acá,
que la que yace vacía.

El ánima se va con amor.
Primario.
Secundario.
Y hasta simpatía…

Pero la presencia la siento yo.
Algo que se supone murió hace mucho,
anda acá entre nosotros.
Entre los cuerpos, entre humanos.

Entre el cemento mojado.
En las plantas y grupos de personas.
Entre quienes olvidaron donde están.
En la persona que está frente a mi.

Vos y yo sabíamos de este momento.
No puedo disimular.
No es la primera vez, ni la última
que me enamoraré de vos.

Como dos niños incomodos en el recreo.
Como dos amigos luego de años de no verse.
Como la pareja de divorciados que nunca se dejó de amar.
Como lo que sea que somos vos y yo.

La energía condensada en el saludo.
Más aún en ese momento en que las manos se rozan.
Las cargas.
Los sentimientos…

Tantos años han pasado ya y no puedo dejar de sentirlo.

Tantos años han pasado ya y no puedo dejarlo salir.

Son las ganas de cobijarse con ese sentimiento.
Compartir el aliento y el calor bajo las sabanas…
Compartir las risas y los suspiros.
El dolor y la desesperanza.

El decir que todo va a estar bien mientras lloras,
aún cuando siento más miedo que nunca.
Aún cuando no se que hacer ni como hacerlo,
pero valientemente sabiendo que lo haré.

Es verte a lo lejos mientas la cuidas y proteges.
Es verte sonriendo y sabiendo que estás feliz.
Saber que todo está bien.
Aún cuando no lo se…

Un abrazo de seis manos,
tres corazones,
seis pulmones.
Carcajadas…

Nada nunca va a superar esa energía.
La fuerza original.
El amor.

Ánimas.
Eso somos…

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