– Fragmentario –

Escrito por en marzo 17, 2016 a eso de las 2:03 pm.

Cuantas noches tenga el año.
Así como mañanas o tardes…
Madrugadas eternas.
Segundos primerizos que nunca terminan.

Miradas en el vació de la estática de un monitor.
Recuerdos.
Jugar con el límite de resistencia de esta bolsa,
en la que guardo mis emociones.

Una bolsa de carne y hueso.
Una espiral infinita.
Girando, moviendo.
De adentro hacia afuera y viceversa.

Fragmentario del imaginario.
En el que tengo conversaciones con vos.
En donde te abrazo al dormir.
En donde reímos en la mañana con el café.

Hoy no pude más…
La espiral ha volteado mis entrañas afuera.
Es necesario ver mi pasado a los ojos.
En necesario sentir su aroma entrar una vez más.

Las palabras, las miradas, las sonrisas.
El dolor.
Es todo tan real, tan verdadero, tanta alegre tristeza.
El amor.

El extravío.
La errada colocación.
La malposición.
Yuxtapuestas realidades, sin intersección.

En esta noche ambos entendemos,
lo mucho que cada uno ha pretendido.
Que nadie ha avanzado.

Que esta fachada fue pintada con mala pintura, que con el tiempo se seca y cae.
Pintura que yace en la acera.
Se la lleva el viento.
Y deja de vez en cuando ver las grietas que filtran los elementos a la casa.

Una casa que construimos.
En la que habita el recuerdo.
El recuerdo de dos ó tres.
Aromas a comida, sonidos de alegría.

Yo soy tuyo y vos de mi persona.
El destino y la vida así lo decidió.
Los humanos y su naturaleza antagónica…
Es algo que se palpa cuando tu cuerpo se acerca al mío.

Cuando tu alma sonríe de vuelta.
Cuando no quedan argumentos,
y las diferencias caen como estructuras abandonadas.
Cuando somos nosotros una vez más.

Cuando 7 años de proceso quedan atrás.
Cuando en silencio volvemos a tener 18 y 20.
Cuando sonrojados no podemos ocultar,
con la brisa de mar esa misma atracción que sentimos hoy.

En el fondo siempre seremos esos dos.
En fondo siempre estará ese temor al primer beso.
Lo difícil es recordar hace cuanto fue el último…
El último primer beso que nos pudimos dar.

La vida es cruel.
A su vez es hermosa.
Hoy en día no se mucho de ella.
Vivo más mirando al horizonte contemplando mis viceras.

Ignorando mis sentimientos.
Construyendo una fachada de arena en un huracán.

Por unos instantes una noche de verano.
Ser persona.
Habitar este cuerpo…
Estar completo nada más.

Sentirse. Bien…

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