– Custodia –

Escrito por en junio 16, 2016 a eso de las 6:06 am.

Guarda cada momento con la dicha que se te ha concebido.
Lo dichosa que sos y aún no lo notas.
La estructura de cada una de tus miradas.
Estudiadas y gentilmente diseñada.

Cada miramiento se vuelve infinito,
una vez que entro en el abismo del análisis.
La minuciosidad con que te han creado,
es algo digno de perderse en.

De como las palabras salen aventadas,
inconclusas, instantes previos a tu carcajada.
La manera en que ese sentido del humor se asoma,
respira y volves a ser vos

Primor del arquitecto que te hizo.
El cuido de los detalles y tu mikrós
Filigrana diagramación.
Bendita armonía de la lectura divina.

La manera en que tus labios calzan.
Yuxtapuestos uno encima del otro.
Es romántico…
No las reglas estereotipadas.

Los cánones desencajados se sientan a observarte.
A mi me entretiene y observo.
Como sus ojos hinchados buscan razones.
En esta banca del parque estudio tu realidad.

A la distancia en silencio.
Por momentos no tanto por que se quiere escapar.
Aquel deseo inaudito de querer…
Sin embargo sé, lo que es la noche.

Custodio.
Y te imploro lo hagas también.
Que lo que se sostiene entre tus costillas es único.
Cada instantanea fragmenta y regala vida.

De cuido.
Casi con el mismo satinado detalle,
mismo con el que se te ha cubierto la piel.
Aquel que corre por tus venas y llena tu corazón.

A mi ni un café con la parca me salva de esto.
El atardecer infinito en el desierto ya tiene aroma.
Una imagen proyectada en mi mente y ansioso espero;
Las ideas que dará en el escandaloso silencio.

Una eternidad para pensar en ese beso que no se dio.
En ese roce de pieles condensado en el tiempo.
La mañana con tu aroma en mis tejidos.
Y recordar la manera en que sonreís con todo tu cuerpo.

Custodio y de alto cuido.
Tu belleza es algo que inicia adentro.
Sale por tus ojos y descansa cuando se posa,
en tu sonrisa que reta y me hace cuestionarme.

La existencia, el tiempo y el por qué.

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