– Cosmopolita –

Escrito por en septiembre 14, 2009 a eso de las 6:04 pm.

Es tan deprimente la ciudad.
¿Sabes?
Cuando cae la noche todo se apaga
y  las luces artificiales se encienden.
Son ellas las que me permiten ver todo lo que nos separa,
todo lo que quisiera se quitara de en medio.
También  me permiten ver todo lo que quisiera tener.
Aunque no serviría de nada,
si no estas vos a mi lado para comentártelo.

Personas merodean mi  perímetro.
Mendigos hurgan la basura de otros para encontrar su tesoro del día;
me recuerdan tanto mi emocionalidad.
Las palomas en el parque duermen.
¡La plaza de la ciudad se ve desolada sin niños jugando allí!
Por la acera  la gente camina,
ocupados,
llenos (creo),
rápida y cuidadosamente.

¡No se puede respirar bien aquí!

Por el bulevar una pareja camina,
hermética de la realidad a su alrededor, abrazados,
desinteresados por lo que sea que suceda
afuera de la sociedad que son…

Las vitrinas de las tiendas iluminan la calle.
Fría luz fluorescente que me hace  divagar.
Me hace recordar… me hace  cuestionarme.
Mientras los teléfonos suenan exhalo mi vida soñándote…

Soñar tus ojos. (En conjunto con tus cejas)
Soñar tu sonrisa.
Soñar con ese tiempo en que la esperanza era una opción,
Y vos y yo  juntos; la endorfina que necesito ahora,
Para existir…

¿Es acaso que te cuesta tanto pensar en mí?
Solo así me das vida…
Solo vos me das vida…
¿Cuál es mi problema?
¿O es el mundo el del problema?

En este punto tan céntrico  mis memorias y fracasos tienen sombra,
alargadas  y crípticas.
Un temor acecha,
mi mayor miedo me toma en la  avenida central.
Mis pasos suenan sobre el cemento húmedo
a pesar que la lluvia paso hace horas.
Frente a la fuente me detengo a suspirar.
Para asimilar mi realidad,
para asimilar mi miedo,
para asimilar…
Mi soledad.

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