_:: Cafín ::_

Juro, por el espíritu hipocrático del santo Dominguez de la trillada caminata de los jueves por la noche, que yo no consumo tanto café. En comparación con todo el departamento legal de la CCSS.

Sin embargo, cuando se me va la mano de la muñeca de la mano derecha con el pichelito de líquido negrusco, cargado de energía, pues… Esto es lo que pasa.

Y no solo eso, si no que a veces la mantequilla salta a nadar 3 o 5 vueltas en el calor de la taza y entonces, decido calmarme por medio del Savasana que como la fuerza manda, nos llevará a la reparación y reposición de los bienes que hemos perdido en el vernáculo de la existencia, y la desfachatez para con la vida. Y es que no entendemos — ni usted, estimado lector, ni yo estimado cafeínomano — la importancia de no tener sentido. Es f u n d a m e n t a l.

¡Que ALF me los bendiga a todos!